Psic.Carlos Medina

¿Por qué te sientes vacío?

“Siento que el negocio va a toda madre, facturamos bien, crecemos, el equipo es bueno, tiene sus cosas como todo, pero la verdad la empresa va muy bien… ¿como porque chingados me siento vacío?, me doy cuenta cuando me quedo solo, en casa, cuando me toca esperar en una fila, o cuando voy manejando solo, como una sensación de que no logro llegar a un punto de felicidad, como un limbo”

En 2019, un empresario me compartió esto. Aún no era paciente mío, estábamos en un foro de una asociación. Nos conocíamos desde hace años por amigos en común, se acercó con café en mano y me lo soltó así, sin filtro.

¿Qué pasa con los empresarios que han logrado el éxito que soñaron pero no se sienten plenos?

La sociedad te ha entrenado para que desde afuera todo se vea perfecto. Nadie quiere hacer negocios con “débiles”; todos buscan gente “fuerte” porque asocian esa apariencia de fortaleza con responsabilidad y cumplimiento.

Esa proyección de “fuerte y blindado” luego la tienes que mantener ante clientes, proveedores, empleados, gremios y hasta en casa.

Pero cuando estás solo, quizás la historia es otra. Puedes estar experimentando ese vacío interno que no quieres mostrar a nadie, porque le resta poder a la imagen de fortaleza que debes proyectar constantemente para mantener tu empresa a flote.

No es tristeza. No es ansiedad.

Es algo peor: estás, como me dijo un paciente, “como apagado por dentro”.

Muchos dueños de negocio se preguntan en silencio: ¿Todo este sacrificio fue para sentirme así?

¿Y si el vacío no fuera evidencia de que te falta algo por lograr, sino de que tu mente lleva años acumulando victorias sin procesar ninguna?

Lo que estás experimentando se llama habituación hedónica: la capacidad de tu cerebro para adaptarse a cualquier nivel de recompensa hasta volverla invisible, ya no te “sorprende”. Esa facturación que hace tres años parecía imposible, hoy es tu nuevo piso. Ese reconocimiento que perseguiste, ahora es parte del paisaje del día a día.

Tu sistema nervioso está diseñado para la supervivencia, no para el disfrute sostenido. Esto en los empresarios se exacerba.

Cada logro libera dopamina, pero solo por un instante. Después, el cerebro recalibra y lo ve normal, se pregunta: “Bien, ¿ahora qué sigue?”

Pero aquí está el problema: la mayoría de los empresarios interpretan este vacío como una señal de que necesitan más. Más facturación, más proyectos, más expansión. Entonces activan el acelerador nuevamente, persiguiendo la próxima meta. Es algo que paradójicamente los acerca a eso que llamamos “éxito empresarial”.

No funciona. Nunca funciona.

Porque el problema real no es la ausencia de logros. Es la ausencia de integración. Tu mente ha estado corriendo hacia una línea de meta que desaparece cada vez que llegas.

Por eso cuando me llegan estos casos, lo primero que hacemos es un inventario de eventos que pueda significar crecimiento en el transcurso de los últimos años.

El éxito no es acumulativo, es integrativo.

La cultura empresarial te enseñó a perseguir, a conquistar, a expandir. Pero nunca te enseñó a consolidar psicológicamente. Alcanzar una meta es solo el 50% del proceso. La otra mitad es la integración psicológica. ¿Si no, de qué sirve todo ese sacrificio si no te sientes bien? 

Lo que siempre digo a mis pacientes: “Fíjate más en quién te conviertes por encima de cuánto facturas”.

Tu mente empresarial está entrenada para el siguiente nivel, pero nunca aprendió a habitar el nivel actual. Empiezas a confundir tu identidad con tus resultados. Tu valor con tu facturación. Todo porque hay una escala social evaluándote. Vaya trampa.

Esto es lo que llamamos en nuestro centro la trampa de la inercia conductual: seguir haciendo lo que te trajo hasta aquí, incluso cuando ya no te está llevando a donde realmente quieres estar y sin tener una reflexión profunda que tenga un sentido para ti.

El vacío que sientes es una señal de que tu mente está pidiendo algo que el éxito externo no puede darte: significado interno.

¿Cómo puedes comenzar a sentirte más integrado con tu plenitud?

  1. Realiza cierre de logros

Tu cerebro necesita rituales de cierre. Cuando alcanzas una meta, dedica tiempo a procesar: ¿Qué sacrificaste? ¿Qué aprendiste? ¿Cómo cambió esto la persona que eres? Sin esto, tus logros se quedan como datos desconectados, no como experiencias significativas, y pierden valor.

  1. Audita el significado

Cada trimestre pregúntate: “Si tuviera que explicarle a alguien que admiro por qué hago lo que hago, ¿qué le diría?” Si tu respuesta gira únicamente en torno a métricas o KPIs, es una señal de alerta.

  1. Espacios de integración

Tu calendario está lleno de ejecución: juntas, llamadas, decisiones. Pero ¿cuándo tienes momentos donde tu mente puede procesar, reflexionar, reconectar? El cerebro necesita estos espacios para consolidar experiencias. Sin ellos, acumulas sin digerir.

Estos 3 consejos te pueden servir para comenzar a buscar esa integración, claro que hay ejercicios terapéuticos más profundos, pero con esto puedes comenzar. 

 

No es grave, pero sí requiere de tu atención.

Ese vacío no es señal de fracaso. Es información. Tu mente te está diciendo que es momento de cambiar algo fundamental en cómo te relacionas con tu propio éxito.

Quiero que le prestes atención a esto porque es cada vez más común. Siempre cito las historias que contaba mi padre, o algún amigo o compadre empresario, y ninguna de esas historias incluía cuestionamientos existenciales. Eran una generación que tenía cero exploración interna: un café, un cigarro y a darle que hay que producir.

Las cosas han cambiado, y creo que en este caso para bien, porque atravesar estas dificultades hace que tengas que conocerte.

“Conócete, acéptate, supérate”
San Agustín

Un reto fácil para hoy.

Toma 15 minutos esta noche. Sin teléfono. Escribe: “Lo que he logrado en los últimos 12 meses” y debajo: “Cómo me siento realmente sobre eso.”

No edites, no juzgues. Solo saca lo que hay.

Y si lo quieres compartir, escribe por acá.

Recuerda, eres un atleta mental. Cuida tu mente con la misma disciplina con la que cuidas tu negocio.

Abrazo.