Tu resiliencia no es suficiente.
Te voy a contar algo que probablemente no quieras escuchar, pero que necesitas saber si estás al frente de tu negocio.
Me refiero a la obsesión que se ha puesto de moda con ser “resiliente” te está destruyendo.
Que si tu negocio no crece, es porque necesitas más resistencia. Que si tus empleados renuncian, debes aguantar más. Que si no duermes bien por las preocupaciones, es porque no eres lo suficientemente fuerte.
Pero aquí está la realidad (a veces brutal):
La resiliencia sin límites lejos de ser fortaleza, termina siendo autodestrucción disfrazada de virtud.
El mito de la resiliencia infinita
“yo soy muy resiliente. He aguantado 3 años de pérdidas, 2 divorcios de socios, y 15 empleados que se fueron 9 de ellos demandando a la empresa”
Estas historias en consulta me dejan ver cómo hemos sido “chuecamente” condicionados.
Claro que los negocios requieren de carácter, pero esto ya es masoquismo.
La resiliencia se ha convertido en el opio de los empresarios, especialmente de la generación X y un poco de los millennials (Los centennials ya no la compran)
Nos hace creer que podemos aguantar todo, que debemos ser inquebrantables, que pedir ayuda es de débiles y fallar es de inútiles.
Pero la verdad es esta:
- La resiliencia ciega es solo sufrimiento prolongado.
- Aguantar problemas no necesariamente los resuelve.
- El “no rendirse nunca” sin análisis crítico es la receta perfecta para la bancarrota emocional y financiera y en algunos casos familiar.
Lo que realmente necesitas (y no te han dicho)
En lugar de ser más resiliente, necesitas ser más inteligente emocionalmente, esa es la jugada.
¿Qué significa esto?
- Reconocer cuándo algo no funciona No es falta de resiliencia admitir que una estrategia está fallando. Eso es inteligencia.
- Distinguir entre problemas temporales y señales de cambio A veces lo que interpretas como “una mala racha” es en realidad el mercado diciéndote que pivotes y no quieres hacer caso a la señal.
- Entender que tu bienestar mental es tu activo más valioso Un empresario quemado toma decisiones terribles y ahuyenta al talento de calidad. Un empresario equilibrado construye negocios sólidos y tiene más probabilidades de atravesar obstáculos.
La trampa del “emprendedor sufrido”
Yo entiendo de dónde viene esta mentalidad, especialmente para los hispanoamericanos.
Nos han contado historias de fundadores que “lo perdieron todo” y luego triunfaron. Pero lo que no te cuentan es sobre los miles que “lo perdieron todo” y nunca se recuperaron porque confundieron resistencia con sabiduría y se quedaron en un duelo interno que duró años y los erosionó emocionalmente, lo se porque esto es lo que veo al menos 1 vez a la semana.
La diferencia entre un empresario exitoso y uno quebrado no es la resiliencia.
Es la capacidad de saber cuándo pelear y cuándo retirarse estratégicamente.
Es entender que cuidar tu salud mental no es un lujo, es un requisito indispensable para el éxito sostenible.
El enfoque real para resultados sin desgaste
No estoy diciéndote que seas blando o que te rindas al primer obstáculo.
Te estoy diciendo que cambies tu enfoque de “aguantar todo” a “optimizar todo”.
En lugar de preguntarte: “¿Cómo puedo ser más resiliente?”
Pregúntate: “¿Cómo puedo ser más efectivo con menos estrés?” “¿Cómo debo leer la situación que estoy atravesando?”
Porque aquí está la verdad que nadie te dice:
Los mejores empresarios no son los que más “aguantan vara”
Tu siguiente paso
Si te reconoces en este breve mensaje, tengo una propuesta para ti.
Durante los próximos días voy a abrir unos pocos espacios para trabajar individualmente con dueños de negocios que estén listos para cambiar su enfoque.
No se trata de ser menos resiliente. Se trata de ser más inteligente.
Si quieres aprender una mentalidad que te de mejores resultados sin el desgaste mental constante, mándame un mensaje.
Hablemos de tu caso, abrazo!
Charly Medina.
Psicólogo de Empresarios.
www.charlymedina.com