Psic.Carlos Medina

¿Cuánto alcohol es bueno?

“¡Ay ya deja el estrés, con dos tequilas se te quita!”

Esto lo hemos escuchado más veces de las que nos gustaría admitir. El alcohol se ha convertido en una especie de antídoto cultural para el estrés. Y aunque tomarse una copa ocasionalmente no tiene nada de malo (no soy hater del alcohol), en muchos círculos de empresarios, el consumo ha ido más allá del placer y se ha convertido en una rutina de escape que deriva en problemas personales, familiares y empresariales.

Pero, ¿hasta qué punto este “remedio” es inofensivo?

En México, se estima que más del 55% de la población consume alcohol, y aunque no todos son consumidores problemáticos, los empresarios y emprendedores enfrentan una vulnerabilidad particular. Según un estudio de la International Journal of Entrepreneurship, los dueños de negocios tienden a consumir alcohol en mayor cantidad que la población general debido a factores como el estrés, la presión constante por resultados y el aislamiento social que viene con el hecho de ser dueño y total responsable de una empresa (y de sus empleados)

 

El problema es que no siempre reconocemos los límites.

El alcohol puede nublar sutilmente el juicio, disminuir la productividad y, a largo plazo, impactar gravemente el desempeño neurológico. 

Para los dueños de negocios, el consumo excesivo de alcohol puede tener un efecto devastador en su capacidad de tomar decisiones estratégicas, liderar con claridad y mantener la estabilidad emocional que tanto se necesita para dirigir un equipo. Hace algunos años con llegar a delegar algunas cosas bastaba, hoy en día en un mundo tan competitivo, seguramente el CEO de tu competencia no se toma a la ligera como funciona su cerebro.

Las consecuencias son reales:

  • El rendimiento intelectual se ve afectado. La toma de decisiones y la creatividad, esenciales en los negocios, disminuyen notablemente.
  • El alcohol acelera el burnout, enmascarando temporalmente el agotamiento pero empeorando el problema a largo plazo, con consecuencias emocionales y conductuales.
  • El cerebro que se acostumbra a consumir alcohol para entumir un estado de estrés o ansiedad, es un cerebro que va perdiendo sus capacidades para atravesar adversidades.

 

Échale una probada a estos consejos.

  • Haz una pausa consciente: Prueba abstenerte por un mes. Este periodo te permitirá evaluar cómo el alcohol influye en tu productividad y bienestar.
  • Sustituye el ritual: En lugar de recurrir a una copa al final del día, prueba actividades como el ejercicio, la meditación o salir a caminar para despejar la mente.
  • Prueba poniendo límites: establece cantidad y frecuencia; esta es una prueba clara de qué tanto dominas, si siempre dices “me tomo 3 y listo” y siempre te excedes, es señal de que no tienes control.

 

El alcohol puede parecer una solución momentánea, pero es un obstáculo para alcanzar tu máximo rendimiento. Un líder con claridad mental, control emocional y bienestar físico tiene una ventaja competitiva insuperable.

Si quieres optimizar tu rendimiento como empresario, agenda una sesión para trabajar juntos en tu camino hacia un éxito más equilibrado.

Abrazo.

 

Charly Medina
Psicólogo de Empresarios.

www.charlymedina.com